INSTALACIONES

INMERSIÓN

Esta obra de Rachel Valdés para el espacio público se basa en la idea de crear ambientes, puentes que extrapolen de la realidad y, a la misma vez, permita profundizar en ella a través de diálogos visuales, distorsiones y cambios cromáticos de una escena. La idea es crear conciencia del espacio que habitamos, pero a la vez romper barreras y mostrar ventanas a nuevos horizontes. Esta obra es la continuación de su proyecto artístico “Realidad”, el cual lleva desarrollando desde hace 8 años.

La instalación se creó para conmemorar los 500 años de la fundación de La Habana, Cuba, en el marco de la XIII Bienal de La Habana. Está ubicada de forma permanente desde 2019 en la Avenida del Puerto de la ciudad.


EDÉN

La instalación busca crear un diálogo inmersivo entre el espectador, la obra y espacio natural que le rodea. A través de una serie de planchas de espejo distribuida por el paraje natural, el espectador se enfrenta a una realidad poliédrica que reflexiona sobre la naturaleza y la deriva social.

Esta pieza fue realizada en 2016 en en Utah, EE. UU


EL PRINCIPIO DEL FIN

Es una instalación de carácter interactivo realizada con diferentes espejos que generan nuevas formas de observar el espacio urbano. La pieza permite al espectador transitar por ella, creando nuevas perspectivas para comprender nuestra relación con el entorno en el que habitamos.

Esta instalación estuvo expuesta entre octubre y noviembre de 2016 en Times Square, Nueva York. Su desarrollo fue posible gracias a la colaboración de Times Square Arts y Cuban Artists Fund. Durante el tiempo que permaneció en el espacio se calcula que transitaron e interactuaron con ella cerca de 2 millones de personas.


COMPOSICIÓN INFINITA

Se trata de una instalación con carácter interactiva en el que se desarrolla un discurso sobre la percepción, la luz y el color. La inmersión en la obra es total y genera una experiencia sensorial en el visitante a través de los juegos cromáticos se proyectan en el espacio.

La artista Rachel Valdés realizó este pieza inmersiva para la XII Bienal de La Habana en 2015.


CUBO AZUL

Esta instalación interactiva con forma de cubo permite que el público se introduzca dentro y observe el espacio a través de los cristales azules. Este cambio en la percepción de nuestro entorno permite explorar los límites de nuestra percepción y la experiencia producida por la relación con nuevas formas que distorsionan la realidad. El azul es un color destacado en la trayectoria de la artista, que habla sobre la forma de compartir su visión del mundo.

La instalación se realizó en el marco de la XII Bienal de La Habana en 2015. Está ubicada de forma permanente desde 2015 en el Castillo de San Salvador de La Punta en La Habana, Cuba.


FELIZ PARA SIEMPRE

Esta es la primera instalación de gran formato de Rachel Valdés. Se trata de una pieza que forma parte del proyecto “Realidad”, en el que a través de obras que introducen nuevas perspectivas espaciales crean diferentes diálogos entre la realidad objetiva y la realidad subjetiva, líneas que delimitan nuestra existencia y el espacio que habitamos.

La instalación se realizó en el marco de la IX Bienal de La Habana en 2012. Estuvo ubicada en el Malecón habanero. Ha formado parte del proyecto “Detrás del muro”.


REALIDAD

Esta obra instalativa está compuesta por tres cuerpos geométricos que se ubican en el espacio urbano modificando su percepción. El efecto espejo de la superficie multiplica las visiones del espacio. Las formas irregulares de cada escultura abstracta reflexionan sobre las posibilidades estéticas y reflexivas de la práctica contemporánea.


PIRÁMIDE

Esta obra explora la relación de las personas con el paisaje y los elementos naturales. Con una estética minimalista y una ejecución que conecta con el movimiento Art Land, Rachel Valdés creó un volumen geométrico con forma de pico ascendente utilizando planchas de acero. El acabado pulido y brillante de la superficie del material crea un efecto espejo interviniendo en la percepción del espacio natural.


CUADRADO AZUL

Es una de las primeras obras de Rachel Valdés. Se trata de una intervención en el espacio público con pequeños cristales azules.

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